lunes, 20 de agosto de 2012

THE BLACK GESTAPO (1975)


Poco o nada conocido por el gran público, Lee Frost supone una obligada parada a la hora de tratar el cine de bajo presupuesto. Experto curtidor de nudies en los 60, agrupado durante esos años con el poco frecuentable aunque delirante Bob Creese, Frost suministró al público menos culto y más enfebrecido de un conjunto de joyas casi invisibles que son pieza obligada para todo seguidor de la "otra" historia del cine. Nos referimos a títulos como Surftide 77 (1962), House on a Bare Mountain (1962, uno de los nudies más recordados aunque su visionado actualmente provoque bastante sopor), Love is a four letter word (1963), Hollywood´s world of flesh (1963), The Sexploiters (1965), The Defilers (1965), Mondo freudo (1966), Mondo Bizarro (1966)....Productos rápidos, rudos, eróticos, cómicos que fueron curtiendo a Frost como una de las luminarias del cine bizarro made in USA. Otra de sus especialidades era el "tuneado" de cine extranjero comprado por Creese, remontando, doblando y añadiendo insertos rodados por el mismo para nacionalizar el botín de guerra (fórmula habitual utilizada por todos los productores de cine B). 

 
El golpe de mano lo dió definitivamente en 1969 con Love Camp 7, la madre rijosa y nada autoral del luego popular nazixploitation, que le llevó con el tiempo al altar de las obras de culto más inmundo y perverso. Esa pieza de orfebrería Z fue acompañada de dos filmes destacables en su curriculum donde mezcló sin rubor la tradición western, la guerra de secesión y la estética nudie: Hot Spur (1968) y The Scavengers (1969).

 
En los 70, Frost dejó a Creese y se unió a Wes Bishop subiendo de escala y ofreciendo algunos títulos hoy recordados como Dixie Dynamite (1976), The thing with two heads (1972, su primer encontronazo con la blaxploitation), Chain Gang Women (1971) o Policewomen (1974). Ambos son responsables del guión de un título devenido en cult-movie como es Carrera con el Diablo (1975), insólita mezcla de road-movie y satanismo redneck que en sus manos posiblemente hubiese ganado en diversión y delirio. El año de esa fabula diabólica Wishop y Frost perpetraron.....The Black Gestapo (1975).

Un tipo llamado General Ahmed (exviet para más señas) comanda una organización  uniformada llamada el "Ejercito del Pueblo" que pretende ayudar a la población afroamericana más desfavorecida. Ante las perrerías y sometimientos provocados por los mafiosos blancos, el coronel Kojah (su segundo) le ofrece formar un grupo de contención ante los ataques constantes de los citados facinerosos. Sin embargo, el asunto se sale de madre y genera algo peor....

 
Aunque Frost y Bishop no buscaban una pieza de cine político-social es lógico que sus retorcidas mentes generasen un filme como The Black Gestapo. No existe ningún comentario ni crítica a la sociedad del momento pero es evidente la influencia del fenómeno de los Panteras Negras y su excisión, el Black Liberation Army, en la organización representada en la película. Sin embargo, Frost y Bishop lograron molestar a todo el mundo dada la galería de figuras negativas que representan. Si los hampones blancos utilizan la violencia y la extorsión para subsistir, su contrapartida y a la postre fuerza negra de reemplazo no tiene un comportamiento mejor. Las violaciones, robos y asesinatos de los mafiosos blancos son sustituidos por violaciones, robos y asesinatos más burros ejercidos por el movimiento radical negro. El hampa blanca es eliminada por la fuerza de vigilantes de color para instaurar su propio régimen de bajos fondos (muy al estilo de "Bucktown") extorsionando y humillando a la propia gente del guetto. Otro aspecto ciertamente delirante es el denigrante trato sufrido por los personajes femeninos en el filme: personajes florero utilizados como reclamo sexual de manera gratuita y cuando conviene violentamente.

Por lo demás, The Black Gestapo es un perfecto e irrepetible ejemplo de cine de explotación: es un filme dinámico, entretenido, superficial, violento, funky y excesivo a la hora de mostrar algunas de las situaciones planteadas. Los que sepan mantener una cierta distancia con lo planteado podrán disfrutar de los polémicos paralelismos con el nazismo (off sonoro incluido); de la aparición de la neumática Uschi Digard; del ambiente de puterío barato organizado por el Coronel Kojah y los suyos; de las gratuidades que utiliza el guión en su desarrollo y para concluir con el sentido de la venganza que unos y otros se toman a lo largo de la película. Black Gestapo no es la película ideal para proyectar ante un auditorio de militantes negros pero es una perfesta demostración de hasta donde es posible degenerar una fórmula. Aunque solo sea por ello, merece un pequeño respeto.


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