sábado, 16 de junio de 2012

HOT SUMMER IN THE CITY (1976)

 

Una joven llega a su casa y encuentra a su madre fornicando con un par de tipos (momentos antes, más recatada que su progenitora impide que su novio la meta mano en el coche). Impactada por la situación huye de casa y es secuestrada (¡Qué casualidad!) por una pandilla de negros facinerosos. En el coche es violada por el jefe de la banda y es llevada al cubil del grupo. Allí pasará 48 horas ejerciendo de cocinera, camarera y sometida a diversas violaciones, lo que no impide que el "sindrome de Estocolmo" se adueñe de ella.

Esta pieza de celuloide rancio y roñoso, repleto de rayas y saltos, es un perfecto ejemplo de roughie-movie con insertos pornos o si se prefiere blue-movie en formato roughie. En sus endebles 59 minutos, asistimos a una historia de aires sadianos, sin ningún tipo de tensión dramática, con actuaciones de saldo al borde de lo permitido, realización plenamente amateur, un soundtrack repleto de temas robados y mucha jerga callejera con la cantinela propia de los bajos fondos.

 
¿Y entonces? Bueno, Quentin Tarantino dijo en una ocasión que era "la mejor peli porno que había visto" y todo el mundo se puso a rebuscar en los basureros hasta que dió con ella. Como bien dice el pornógrafo en su estupenda reseña, el filme tiene todo lo que Quentin le gusta ("blaxploitation, bajos fondos, contracultura en clave B") pero uno duda que los ingredientes hayan sido realmente aprovechados por sus responsables.

Rodada sin apenas presupuesto, situada la acción en un único escenario, el filme se limita a desgranar diversas situaciones (comida, timba de cartas, negocios sucios...) con escenas de sexo bastante anodinas y torpes donde tan sólo los efluvios finales llaman algo la atención.

Por lo demas, y entre lo variopinto remarquemos a un personaje tartamudo y retardado manipulado y vejado por el grupo de maleantes; Black Orchild/Jody, una pretendida honky bitch aficionada al cuchillo y enganchada al lider de la banda (aunque éste no la hace ni puñetero caso), que sufre las violaciones de rigor del resto de la banda; un hampón blanco que mantiene económicamente las acciones violentas del grupo (las cuales nunca vemos); la duda de saber si son delincuentes comunes o "militantes negros"; y en fín, su protagonista Debbie, que sobrevive a las tensiones del grupo sin "excesivos" sufrimientos dramáticos.

Destaquemos un par de situaciones singulares: en un momento de ternura trash, el lider de la banda acude al coche a buscar las bragas de Debbie y se las devuelve después de su primera noche como cautiva violada.  Posteriormente y tras la irrupción de la chulesca Black Orchild/Jody, ésta en un arrebato de celos tira al suelo a Debbie, cuya caida al ralenti es asaeteada por diversos flashes de lo sufrido hasta ese momento (único momento de cierta imaginación formal de la película).

Hot Summer in the city (1976) adorna sus fogosos fotogramas, con una columna sonora enlatada (y sin pagar un duro) donde podemos disfrutar con temas de Lovin´ Spoonful, The Four Tops, Los Beach Boys, Las Supremes, Los Doors o Robert Knight (cuyo "Everlasting Love" sonando en una de las violaciones provoca un efecto extraño). Del plantel de actores nada más se supo y su directora Gail Palmer emprendió empresas más reconocidas dentro del cine X. Dudamos mucho que los sectores más comprometidos del mundo afroamericano disfruten especialmente con el trato al que son sometidos los personajes de color en este filme.

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