martes, 29 de julio de 2014

GANGSTER´S PARADISE: JERUSALEMA (2008)


Un tanto alejada de lo que se ha ido etiquetando como "Hood Movies", el film  "Jerusalema" (2008) tiene algunos elementos que comparte con la citada etiqueta.  Estamos por lo tanto ante un thriller racial, ambientado en los suburbios sudafricanos y que narra el ascenso y caida de un delincuente convertido en singular hampón aunque con una vena a lo Robin Hood. Un ejemplo equiparable al thriller neoblax con gotas de crítica social y denuncia practicado en Brasil por los conocidos "Ciudad de Dios" (2002) y el brutal díptico "Tropa de Elite" (2007-10). Son obras situadas en un contexto marcado por la podredumbre y la pobreza donde el crimen se convierte en el principal reclamo para la supervivencia. Para los nostálgicos, una vuelta de tuerca al cine negro de los años 30 y a novelas tan populares como "Little Caesar" de W.R. Burnett. O su posterior reciclaje en el cine de los años setenta. Realidad y ficción vuelven a compartir el camino a seguir.

 
Lucky Kunene fue una figura del crimen sudáfricano que en los años 90 controló amplias zonas del degradado barrio de Hillbrow, Johannesburgo. Desde su contacto con un delincuente llamado Nazareth mientras vivía en Soweto, hasta sus primeros golpes y su posterior ascenso envuelto bajo la oscura imagen de un aparente hombre de negocios, Kunene es una figura singular y amenazante tanto para el sistema como para sus rivales. Su método es mostrado a las claras:  control del vencindario del citado barrio robando la propiedad a sus verdaderos dueños (blancos) que mantienen en condiciones insalubres al vecindario (negro), la limpieza de drogadictos y camellos utilizando la fuerza, organización de los propios vecinos ahora bajo su mandato y protección, y creando una estructura empresarial que oculte al estado los aspectos ilegales de la operación. Kunene sin embargo caerá en las propias redes que ha ido tejiendo y que resultarán insalvables.

 
Realizado con escaso presupuesto, Jerusalema (2008) es un efectivo trabajo que ofrece una mirada nada utópica a los primeros años de la Sudáfrica post-apartheid. Ziman intenta sacar a la luz las insalvables desigualdades sociales que el cambio de estructura de poder fue incapaz de eliminar. La Sudáfrica de Mandela sigue teniendo puntos oscuros que no se pudieron solventar. La reconciliación entre blancos y negros no alivió a los estratos más bajos de la sociedad mostrada. En zonas deprimidadas como Soweto, el crimen parece ser la unica vía para sobrevivir. Kunene es presentado como un joven inteligente que desea progresar pero al que  la falta de recursos le impide el paso a la Universidad, lo que le lleva a buscar una salida en el mundo criminal.

 
Si bien sus primeros años al servicio de Nazareth se ven sometidos a la violencia y la rapiña, tratados en ocasiones con humor y cierta vena irónica (ese robo planeado siguiendo las pautas de la secuencia inicial del "Heat" de Michael Mann), Kunene es consciente que esta vía es problemática y no le va a llevar a buen puerto. El protagonista lo intenta de la forma legal en la capital y con un trabajo honesto. Sin embargo, la propia ley de la calle le hace volver a la senda criminal pero siguiendo una perspectiva novedosa. Desde abajo pero utilizando bien sus recursos, Kunene asciende y se convierte en el salvador de una zona deprimida (Hillbrow) ante la expectante mirada de los mass-media y la policía. Ziman trata todos estos acontecimientos de manera lúcida y con mirada diáfana. Los detalles que ofrece en cada situación aportan pequeñas informaciones que nos van acercando a las motivaciones del protagonista y el contexto al que se enfrenta. Lo más interesante es la descripción del entramado criminal-legal que emplea el protagonista en su actividad. Un aspecto equiparable a otras actividades y personajes de diversas nacionalidades.

En ocasiones, el filme de Ziman cae en cierta ingenuidad a la hora de mostrar los acontecimientos y algunas relaciones (caso de Kunene y su madre). En otras, el realizador parece quedar fascinado por el personaje y recalca el comportamiento injusto de la acción policial. Sin embargo, esa curiosa ambigüedad acaba dotando a la película y a su personaje central de una personalidad especial. No estamos ante Michael Corleone, ni una versión black de Toni Montana o el más pausado Carlito, ni el más visceral y enloquecido Zé Pequeño. Kunene crea su propio emporio con una justicia social propia y con sus armas para combatir a quien se le oponga. Es un gángster que no quiere serlo. Un hampón con formas de activista social que sin embargo quiere vivir como los adinerados blancos. Existen ciertos subrayados en lo que comentamos pero no logran enturbiar el relato.

 
Narrada con destreza aunque no exenta de cierta impersonalidad Jerusalema (2008) acaba resultando un trabajo honesto y bien hilado, defendido competentemente por un plantel de actores tan desconocidos como efectivos en sus principales roles. Ziman no cae en el error de embriagarse con la estética que muestra y deja de lado los aspectos más evidentes que podrían haber sugerido la propia narración. Un título por lo demás recomendable.


Lo Mejor: el personaje central y la propia ambientación del filme.
Lo Peor: Se hecha en falta cierta fuerza en la realización.


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