jueves, 15 de octubre de 2015

BLACKFACE BANJO*



Los Minstrel Show fueron un espectáculo popular del siglo XIX donde artistas blancos disfrazados se burlaban de los negros en números cómicos intercalados con actuaciones musicales donde replicaban la música afroamericana. Básicamente, satirizaban las costumbres de la población negra y especialmente sus intenciones de imitar a los blancos. Era una especie de “revista” donde se daba rienda suelta a los aspectos más denigrantes de la sociedad negra (se incidía a la hora de ridiculizar en su forma de hablar, de vestir, de bailar, de andar utilizando una serie de roles intercambiables entre las distintas compañías que eran reconocibles por el público). Con el tiempo, actores y músicos afroamericanos fueron integrando estas troupes de artistas surgiendo así una delirante contradicción (mantenida por cierto en las sitcoms televisivas actuales). Algunos de ellos lograron una importante popularidad. Estos espectáculos fueron declinando durante la primera década del siglo XX aunque pervivieron hasta  la década de los sesenta.

 
Frank Duchezeau escoge el formato de novela gráfica para contarnos esta singular historia. Blackface Banjo es un mendigo negro con una sola pierna que vive como puede (y le dejan vivir) en la América segregacionista de finales del XIX. Un inesperado encuentro le hace cambiar su vida y dedicarse de manera involuntaria al mundo del espectáculo. Nuestro protagonista tiene un don: es un genio del Banjo. A través de su aventura y su mirada, el autor nos lleva a conocer algunos de los lugares más recónditos de la América de la época. Una sociedad poblada por desclasados, pícaros, genios ambulantes e incluso un oscuro movimiento de resistencia de raíz anarquista. Nos encontramos en la última década del siglo XIX. Las taras de la sociedad americana siguen siendo muy grandes. La guerra civil no ha eliminado el racismo imperante en gran parte del país. La pobreza sigue siendo un sumidero  por el que transcurre gran parte de la vida de la población negra, especialmente en las zonas del sur. Sufren todo tipo de vejaciones, burlas, humillaciones y ataques. 
 
La estructura del relato es sencilla. Un prólogo y un epilogo respaldan la aventura iniciática de nuestro protagonista. Duchezeau recurre a la cuadricula básica de nueve viñetas que apenas abandona a lo largo del libro. El estilo que utiliza a nivel formal es caricaturesco añadiendo por ello un elemento humorístico que se integra perfectamente con el relato. El ilustrador francés utiliza exclusivamente el blanco y negro remarcando los contornos y las figuras sin recrearse excesivamente en los detalles. Esto no implica que su calidad gráfica sea débil. Todo lo contrario. Uno de los puntos fuertes de Blackface Banjo es su magnífica descripción de tipologías y escenarios. 

 
Otro aspecto que no debe ser obviado es la ingenuidad característica de nuestro protagonista y sus acciones. El mundo que le rodea actua contra él de manera inmisericorde pero su respuesta siempre es llevada por una acción positiva tanto en su arte como en su contacto con las personas que se cruzan en su camino. Esta situación aparece perfectamente contrastada con su oscuro compañero de fatigas, un indio supuestamente natural de Luisiana, cuyas verdaderas intenciones jamás quedarán clarificadas a lo largo del relato. Su inteligente climax otorga una emocianante vuelta de tuerca a todo lo vivido y experimentado tanto por su protagonista como para el espectador.

 
La soltura del dibujo le otorga una inesperada vitalidad adquiriendo interesantes efectos estéticos. Una buena prueba de ella son las páginas protagonizadas por uno o dos personajes y su desarrollo psicológico ya sea buscando efectos cómicos o en su lugar, dramáticos. El referente icónico utilizado por el autor es el humor de aquella época (el slapstick) reflejado posteriormente en el cine mudo por figuras como Chaplin, Keaton o Mack Sennett

 
Nos encontramos con un excelente trabajo que confirma a Duchezeau como uno de los autores más interesantes del panorama actual europeo. Su especial sensibilidad para captar la imaginería de la época y su correspondiente componente musical quedan patentes y magnificados en “Blackface Banjo”. Este carácter tan especial queda gratificado por la estupenda edición que Spaceman Books ofrece al público español. Sin duda, una obra que atraerá a todo tipo de lectores incluidos aquellos que son ajenos al mundo del comic.
  
* Este artículo es una versión reducida del original publicado y escrito para la web "Ultramundo". El original lo pueden consultar aquí

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