
No fue ni en la época dorada de la blaxploitation ni en la ola del nuevo cine negro de los 90 cuando la obra de Donald Goines llegó a las pantallas. Ya en el 2001 se estrenó Crime Partners, primera aventura del citado Kenyatta con resultados muy discretos. Por su parte, Ernest Dickerson llevó a la pantalla en el año 2004, Never Die Alone, una estimable crime-movie de evidentes connotaciones black que destaca sobre los habituales productos de acción dirigidos al público afroamericano que se vienen facturando en los últimos años. King David (DMX) vuelve a su hogar con el objetivo de saldar deudas con el pasado, especialmente con Moon (Clifton Powell) un traficante de drogas, tratante de armas y proxeneta al que robo hace unos años. La vida criminal es mostrada con toda su crudeza sin tapujos ni falsas apariencias, un sueño americano demasiado real bañado de drogas, violencia y vacuas venganzas aunque la estereotipada dirección de Dickerson juega en ocasiones en contra de la sordidez del relato. DMX escupe la filosofía del personaje central con una sonoridad muy cercana a los encadenados empleados por cualquier cantante rap. King David roba, folla y trafica buscando una infructuosa salida que le llevará finalmente a la tumba. La muerte del protagonista aparece en las primeras imágenes del film pero sus consecuencias afectarán a una serie de personajes. Un escritor blanco (David Arquette) atraído por la vida suburbial negra que busca su destino como cronista callejero encontrará la verdad que se esconde en la honorabilidad gestual del implacable delincuente. Un diario grabado en cintas de cassette nos irá dando las pistas del pasado de King David: el dinero como motivación final de todas sus acciones, la droga como elemento de cambio en todas las transacciones emocionales y la violencia como ejercicio final de justicia poética que acaba alcanzando a los principales protagonistas del relato. Lejos de reavivar con falsos oropeles el subgénero setentero o de dejarse llevar por una vulgar sucesión de aburridas poses seudo duras, escenas gratuitas y hip hop al por mayor, Nunca Mueras Solo es una historia de redención sin moralismos fatuos que parte de un material original francamente interesante algo que se intuye claramente por lo trasladado a la pantalla. Su pinchazo comercial impidió que Dickerson siguiese adaptando a Goines en su siguiente proyecto: Daddy Cool.
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