
Este ex-jugador profesional de fútbol americano, dejo la empresa de arquitectura que había montado en Montreal para introducirse en el mundo del cine. Después de un breve paso por la TV en algún capitulo de series como “Ironside”, “Star Trek”, “MASH” o “Julia”, Williamson tiene la oportunidad de saltar a la gran pantalla ante la fuerte demanda de películas de género protagonizadas por actores de color. Su look duro y atractivo le convirtieron en auténtico estandarte del la blaxploitation, trabajando en una veintena títulos a lo largo de toda la década de los setenta, lo que le llevó a conseguir una enorme popularidad entre el público de la época. Además, The Hammer, asumió nuevos retos pasando a dirigir y producir sus películas lo que hizo que fuese uno de los escasos actores de color que pudo continuar trabajando con asiduidad una vez finiquitada la blaxploitation.

Este auténtico tough guy, con pistola y puro en mano, impuso su ley en westerns y action-movies de bajo presupuesto, con cierto gusto por encarnar a una serie de personajes que en ocasiones, repetía con una cierta asiduidad: el forajido Nigger Charley, el mafioso Tommy Gibbs, el detective (y algo más) Jesse Crowder, el lt. Robert Malone, el inspector Dakota “Dak” Smith…

Sus películas, en muchos casos limitadas por carencias de todo tipo, sirvieron para mantener aunque de manera muy residual un cine de género protagonizado por actores de color enfrentados una y otra vez al sistema que les mantiene oprimidos, y que han logrado de diversas maneras y formatos, llegar hasta nuestros días.
Contaba Fred Williamson qué el nombre de Jesse Crowder lo tomo de un compañero de clase cuando el iba al Instituto en su ciudad natal Gary (Indiana).
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