jueves, 19 de junio de 2014
martes, 17 de junio de 2014
BROTHERS (1977)
No todo el cine afroamericano de los años 70 se basó en descargas de chulería callejera, comedias picarescas o terrores al gusto de la época. Hubo propuestas más esquinadas que transitaron aspectos ideológicos y sociales afines a las preocupaciones de la comunidad negra. Son obras menos lastradas por los aspectos comerciales pero resultan más gratificantes en conjunto que otros títulos más reconocidos. Un buen ejemplo de lo que comentamos es Brothers (1977), un título que recreaba con sus lógicas variaciones dramáticas el caso del preso-militante negro George Jackson y su relación con la activista Angela Davis. La película fue dirigida por el documentalista Arthur Barron que imprimió a las imágenes del film un encomiable tono realista muy acorde a lo narrado. Además tuvo el acierto de contar con un trío de excepción delante de las cámaras que ofreció un encomiable trabajo dramático: Bernie Casey, Vonetta McGee y Ron O´Neal.
David Thomas es encarcelado al verse involucrado en un robo que realmente no cometió. En prisión su comportamiento se endurece dadas las condiciones que observa dentro. Los afroamericanos sufren la evidente privación de libertad a lo que se añade el tratamiento racista ejercido por las instituciones y por los presos blancos. La lucha por la supervivencia es diaria. Su compañero Walter Nance será su aliado y mentor en esta resistencia. La oscura muerte de Nance entre rejas hará que Thomas busque otras alternativas, entre ellas dar a conocer su situación en el exterior. Una profesora universitaria y activista, Paula Jones, le ayudará en su cometido.
Aunque los nombres y los lugares se cambiasen en el guión, la historia que narra Brothers (1977) era perfectamente conocida por la población negra. El caso de George Jackson y los "Hermanos Soledad" fue (como vimos en nuestro anterior post) uno de los muchos puntos oscuros del sistema judicial norteamericano durante los 60 y 70. El film expone con voluntad crítica y hagiográfica la situación de las prisiones durante la década de los 60 y primeros 70, y la influencia que tuvo la lucha por la igualdad de los derechos civiles dentro de las cárceles. Transitamos las vivencias de Thomas-Jackson, su toma de postura ideológica, la lucha que acaba liderando, su sufrimiento y la creación de su discurso propio a través de la escritura.
La mirada de Barron es acertada y efectiva aunque un tanto aleccionadora. Muestra con cercanía y sin estridencias el día a día en las prisiones esforzándose en el retrato de sus principales protagonistas y sin olvidar la perspectiva histórica. Narra hechos recientes sucedidos en años recientes y del que alguno de los personajes sufrían aún sus consecuencias. Su experiencia en el campo documental ayuda a encontrar el tono necesario para la historia que nos cuenta. Los actores encarnan con convicción unos roles bien afianzados por un guión ajustado y con escasas fugas dramáticas. No hay salidas humorísticas ni complacencias de cara a la galería. Los hechos suceden según el principio de causa y efecto. Se muestra la lucha y la resistencia contra el sistema de manera lúcida y sin fracturas. Se alienta la visión un tanto sesgada del conflicto sin que se logre emborrornar el motivo que la sustenta. No estamos ante una obra que combata racismo con racismo.
Brothers (1977) es un filme cercano a los postulados con que suele premiar la "Academia Americana de Cine" a las obras que se hacen dentro de sus fronteras: un tema importante, buenas interpretaciones, realización compacta sin alteraciones...Sin embargo, no parece que la resbaladiza propuesta funcionase en su momento. Cuando se estrenó, el negocio había vuelto la mirada al espectáculo epidérmico y los "moteros tranquilos" estaban en franca decadencia. El cine afroamericano estaba dando sus últimos coletazos y aunque estamos ante una de sus obras más representativas (con tres de sus grandes figuras en el reparto), la película de Arthur Barron tuvo que esperar el paso del tiempo para ser reconocida como un clásico de la "Blaxploitation", aunque esta etiqueta se le quede pequeña para el auténtico valor de la propuesta.
De su excelente póster se ocupó el genial Saul Bass, aportando una de las señas de identidad del filme. La banda sonora corrió a cargo de Taj Mahal no muy valorada en los circulos "blaxploiter" pero singular en cuanto a sonoridades y matices. Del guión y la producción encontramos a Edward Lewis hombre vinculado al cine de John Frankenheimer en los sesenta y a títulos tan importantes como Espartaco (1960, Stanley Kubrick), El ültimo atardecer (1961, Robert Aldrich) o Desaparecido (1982, Costa Gavras).
De su excelente póster se ocupó el genial Saul Bass, aportando una de las señas de identidad del filme. La banda sonora corrió a cargo de Taj Mahal no muy valorada en los circulos "blaxploiter" pero singular en cuanto a sonoridades y matices. Del guión y la producción encontramos a Edward Lewis hombre vinculado al cine de John Frankenheimer en los sesenta y a títulos tan importantes como Espartaco (1960, Stanley Kubrick), El ültimo atardecer (1961, Robert Aldrich) o Desaparecido (1982, Costa Gavras).
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viernes, 6 de junio de 2014
BROTHERS (1977): HECHOS*
El 21 de Agosto de 1971 George Jackson, un activista negro que estaba encarcelado en la prisión de San Quintín, muere ametrallado en un intento de fuga. Jackson había sido encarcelado a principios de los sesenta por el robo a mano armada de una gasolinera. Condenado a un año de cárcel, sus contantes enfrentamientos en la misma con guardias y otros presos aumentaron su estancia en prisión. En muchos momentos su comportamiento le costó su reclusión en celdas de aislamiento. En 1966 conoce a W.L. Nolen y juntos forman la denominada "Black Guerrilla Family", grupo de orientación marxista
formado por presos afroamericanos para defender su dignidad y atacar los
habituales brotes racistas que se vivían entre rejas. Su contacto con Huey Newton le introduce en el movimiento de los Panteras Negras convirtiéndose en una de sus voces más autorizadas gracias a sus escritos y su combativa postura en prisión. Su pensamiento puede ser consultado en los dos libros que publicó: "Soledad Brother. Cartas de Prisión" (1970) y "Blood in my Eye" (1971).
En 1969 fue transferido con otros presos a la prisión de Soledad. Allí durante un motín morirá asesinado por los guardias su compañero Nolen y otros dos presos afroamericanos. El asesinato de Nolen fue un incidente muy oscuro debido a que anteriormente había solicitado un juicio por comportamiento racista y hostigamiento contra varios miembros de la carcel. La investigación abierta fue rapidamente sepultada por conclusiones obvias y poco convincentes. Este hecho hará crecer el grado de tensión en la prisión, incluida una huelga de hambre, varios asesinatos y diversos altercados que llegarán hasta la muerte del joven guardia John Mills. Los acusados por este homicidio fueron el propio Jackson, Fleeta Drumgoole and John Clutchette conocidos desde entonces dada la publicidad mediática del caso como los "Soledad Brothers".
En apoyo de los encausados se creo un comité de defensa entre cuyos miembros se encontraban intelectuales, artistas, activistas y reconocidos figuras del mundo universitario. Este comité consideraba que no había pruebas suficientes para juzgar a los tres acusados y que otros hechos habían sido utilizados para encausarles. Liderando dicho grupo estaba Angela Davis, profesora y activista que entrará en contacto directo con George Jackson gracias a diversas visitas a prisión y con el que entablará una relación epistolar convirtiéndose en su principal aliado fuera de la misma.
El 7 de agosto de 1970, el hermano de Jackson, Jonathan, asaltará el juzgado de Marin County solicitando la liberación de los "Soledad Brothers". El incidente en el que se verán implicados varios secuestrados (entre ellos un juez y varios jurados) y al que se unirán en ayuda de Jonathan Jackson un par de presos que estaban siendo juzgados, acabará en un baño de sangre. La policía para impedir la huida en furgoneta de los asaltantes con los rehenes abrió fuego. Cuatro personas murieron y otras dos quedaron heridas. Entre las víctimas estaban Jonathan Jackson, el juez Harold Haley y dos de los convictos que se unieron al incidente. Este trágico caso trajo multiples consecuencias. Angela Davis que había comprado las armas del asalto obtuvo una orden de busca y captura siendo finalmente arrestada. En el juicio que se realizó contra ella por este caso fue considerada no culpable.
El 21 de Agosto de 1971 George Jackson armado con una pistola inicia un motín con intento de fuga en la prisión de San Quintin. Este asunto acabó con la muerte de Jackson, dos reclusos y tres guardias. Este incidente y su posterior investigación llevó a juicio a 6 presos en uno de los casos con mayor resonancia de la historia de California. Respecto a la muerte de Jackson hay todo tipo de teorías y pocas luces claras. Su muerte y su posterior relevancia le han convertido en una de las figuras más importantes de la militancia afroamericana de los años 60 y primeros 70. La estimable película Brothers (1977, Arthur Barron) es una versión libre de los acontecimientos resumidos en estas líneas.
*Fuentes utilizadas:
http://revcom.us/a/1230/gj_s.htm
http://www.historyisaweapon.com/defcon1/soledadbro.html
http://en.wikipedia.org/wiki/George_Jackson_%28Black_Panther%29
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miércoles, 4 de junio de 2014
BERNIE CASEY AS FELIX LEITER
Ni Fred Williamson ni Jim Brown ni el finado Jim Kelly ni tampoco Richard Roundtree lo consiguieron. Aparecer en la saga Bond no es cosa fácil y menos con un papel de relevancia. En "Vive y deja morir" (1973,Guy Hamilton) dado el contexto de la trama y el momento de su realización tuvimos actores afroamericanos en su reparto: Yaphett Kotto, Julius Harris, Geoffrey Holder y Gloria Hendry como primera Bond Girl de color. Nos ocuparemos de la película en otro momento aunque no sea un plato muy recomendable. Una década después y cuando la serie oficial estaba dando los últimos coletazos en su encarnación Moore, surgió una versión apócrifa de "Operación Trueno" (1965, Terence Young), que recuperó a Sean Connery como 007 e incorporó una broma personal como título de la película: "Nunca digas nunca jamás" (1983, Irvin Kershner). No profundizaré en los entresijos que rodearon a esta singular producción pero vamos a destacar la presencia de Bernie Casey interpretando a Felix Leiter en una especie de versión ultimate del personaje que se adelantó unos años (por aquello del aspecto racial) al Jeffrey Wright de la nueva y estimulante etapa actual del más famoso espía británico. A diferencia de otras apariciones del agente de la C.I.A., aquí Leiter es afroamericano, cuenta con un papel algo más activo y utiliza toda su fuerza cuando llega el momento preciso. Siempre mantiene su buen feeling con su amigo Bond y forma una pareja digna de las buddy-movies de la época. Bernie Casey no tiene excesivos problemas a la hora de encarnar el personajes. Ya sabemos que se le da muy bien patear culos y pegar unos cuantos tiros. Mientras tanto, Kim Basinger y Barbara Carrera animan y de qué manera el resto del metraje. Pero esa es otra historia.
domingo, 1 de junio de 2014
BERNIE CASEY: BLACK MAGNIFICENT
El debut cinematográfico de Bernie Casey tuvo lugar en la segunda secuela de "Los 7 Magníficos" (1960, John Sturges). Supone un personaje singular: es el único afroamericano que será reclutado por Chris a lo largo de la saga (el serial televisivo de los 90 tendrá este hecho en cuenta). Incluso el trailer recalca esta particularidad destacando algo más su presencia: sudoroso, dinamitando una montaña y defendiéndose con fuerza frente a uno de sus compañeros. "Guns of the magnificent seven/La Furia de los 7 magníficos" (1969, Paul Wendkos) desarrolla la fórmula ideada con discreción. Maneja un competente reparto, situa la acción en un escenario ya conocido y plantea la misma ética que sus predecesores. Un puñado de pistoleros son reclutados para rescatar a un lider político encerrado en una prisión mexicana (uno de los personajes es un adolescente Emiliano Zapata) donde las tropas gubernamentales castigan duramente al pueblo llano y los rebeldes hacen su guerra particular sin implicarse demasiado en la lucha.
La limitada diversidad de sus personajes es dependiente de los actores que los caracterizan. A pesar de la ausencia de Yul Brynner y lejos del primer título, reconozcamos su efectividad y profesionalidad. A George Kennedy, James Whitmore o Joe Don Baker basta colocarles delante de una cámara para demostrar su valía. El primero encarna a un Chris que ha abandonado la calvicie pero luciendo todo su empaque; el segundo mezcla características de los recordados Bernardo (Charles Bronson) y Britt (James Coburn) con su habitual actitud paternal; y el tercero personifica a un renegado pistolero sureño, manco y algo tarado, con ecos del finado Lee (Robert Vaughn). Monte Markhan revive una variación de Vin Tanner (Steve McQueen): no tendrá su misma suerte a pesar de su dinamismo saltimbanqui. La parte mexicana viene representada por el bilingüe y elocuente Max (Reni Santoni) y el oscuro Scott Thomas encarna a un personaje tan misterioso como su nombre: P.J. .
Bernie Casey da vida al atlético Cassie. Al verle podemos intuir rapidamente su pasado. Es presentado en una mina donde un acto de valor es contestado con racismo y desprecio. Su rol aunque limitado es destacable. Es el primero en caer si bien ya le hemos visto varias veces en acción y desarrollar una curiosa relación de amistad con el sureño Slater. Es un personaje arquetípico fiel reflejo del momento de cambio que vivía el cine americano y no muy diferente a los representados por Jim Brown en producciones similares.
Como se puede apreciar por lo escrito, un western correcto sin excesivas novedades, arquetípico pero bien narrado y dotando a sus escenas de acción del ritmo adecuado. Wendkos utiliza bien el formato panorámico y cumple con esmerada eficiencia el nada complaciente cometido de la repetición de esquemas. Rodada en España, cuenta con el aliciente de tener en el reparto actores conocidos
por estos lares como Fernando Rey (su segunda aparción en la serie),
Sancho Gracia o el entrañable George Rigaud. La parte musical cuenta de nuevo con la batuta del gran Elmer Bernstein acompañando con estilo épico
las cabalgadas de nuestros héroes. Posiblemente sea la mejor de las tres continuaciones del filme original.
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